Historia

Nuestros Comienzos

MÁS DE 50 AÑOS DE CERVEZAS, PANCHOS Y SONRISAS

La Pasiva es una de las marcas favoritas de los uruguayos. Habla de la identidad local, de lo que nos gusta comer, de cómo nos gusta encontrarnos con la familia y los amigos.

Cada país desarrolla a lo largo de su historia sus platos típicos y sus propias formas de comer, que forman parte de sus costumbres y confirman su identidad. Los chivitos, los sándwiches, la muzzarella y el fainá son algunas de las tradicionales minutas, comidas de paso, que forman parte de nuestro patrimonio gastronómico. Estos platos se desarrollaron de forma casi anónima en Montevideo a mediados del siglo XX en un conjunto de bares del centro.

El frankfurter, de origen alemán, al que hoy llamamos también “pancho” (un modismo argentino), es otra de las opciones favoritas. “Frankfurter Caliente” era la leyenda que ostentaba en su puerta una mini cervecería ubicada en la pasiva de un edificio de plaza independencia sobre fines de los años 30. Allí se gestó la leyenda y La Pasiva – que comienza a expandirse como tal en 1963 – se transformó en el lugar preferido de los montevideanos que creció para trascender las fronteras de la ciudad y del país.